La imagen profesional en el sector salud

La imagen es una herramienta de comunicación en cualquier tipo de trabajo. Todo lo que llevamos puesto, e incluso nuestro arreglo personal, está enviando estímulos a quienes nos rodean, sin contar los estímulos verbales y no verbales. Somos responsables de lo que estamos comunicando.

En el sector salud, la relación médico-paciente va más allá de la consulta. Existe un impacto de la primera impresión, la cual genera una percepción entre ambas partes. Está comprobado que una impresión se forma en los primeros 7 segundos de un encuentro; por lo tanto, es crucial para determinar cuán seguro y en confianza se siente ese paciente. Incluso, puede determinar si regresará luego de esa primera visita. Un balance entre el profesionalismo y la accesibilidad del profesional médico es indispensable para fomentar la relación a largo plazo.

La psicología del vestuario indica que lo que llevamos puesto tiene un doble efecto: el que produce en nosotros y en quienes nos rodean. Según datos publicados en el British Medical Journal:

• La “bata blanca” aumenta la confianza del paciente en un 65%.

• El 76% de los pacientes prefiere que sus médicos vistan bata blanca, asociándola con mayor profesionalismo y competencia.

La bata blanca o el uniforme relacionado a ciertas profesiones médicas construyen credibilidad visual. A esto se le añade un arreglo personal adecuado y cónsono con el entorno específico de trabajo.

Recomiendo un balance entre autoridad y cercanía. La autoridad la brinda el profesionalismo en el trato, los diplomas exhibidos, el lenguaje técnico apropiado, la bata médica impecable, colores adecuados, telas de calidad y cabello arreglado.

La cercanía se consigue mediante el contacto visual cálido y atento, la capacidad de explicar en términos sencillos, la escucha activa y empática, el lenguaje corporal abierto, uso de prendas que permitan movilidad cómoda; y prendas que, aunque formales, no sean intimidantes.

La clave está en mantener el profesionalismo como base, añadiendo elementos sutiles que humanicen la imagen sin comprometer la seriedad médica.

Igual de importante es la presencia profesional en las redes sociales médicas. Debe existir una coherencia y consistencia entre la imagen presencial y digital. Lo que se ve en las redes o perfiles profesionales es lo que un paciente espera encontrar al llegar a su consulta. Esa imagen profesional bien cuidada ayuda en la retención de pacientes y en la reputación a largo plazo.

La imagen profesional es una herramienta fundamental para el éxito, y su impacto es innegable en la trayectoria médica. Saber lo que se proyecta y se comunica, además de sentirse cómodo con su imagen, fortalece la seguridad no solo al interactuar con los pacientes, sino también al relacionarse con la comunidad médica y en diversas actividades profesionales.

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Eunice Arroyo
Especialista de Imagen Profesional y Etiqueta